miércoles, 25 de noviembre de 2009

“No hay éxitos sin fracasos, ni premios sin sacrificio”,

Luciano Huerta Muñoz

“No hay éxitos sin fracasos, ni premios sin sacrificio”, reflexiona Sergio Benito Díaz, como si en esa frase pudiera verse reflejado todo lo que ha sido el camino que ha transcurrido durante su vida en este mundo que lo ha llevado a convertirse hoy en coordinador de la Carrera en Ciencias de la Comunicación, Sistemas y Contaduría de UPAEP-TEHUACÁN.

Benito Díaz nace hace 31 años vio por primera vez la luz de este mundo en un bello y provincial pueblito del estado de Oaxaca, La Toma Teotitlan de Flores Magon.

Su padre, de oficio tapicero Genaro Benito Díaz y una madre amorosa Teresa Díaz Viveros; despues de un momento de reflexion y de pensar en ellos dice: “tengo la dicha de ser hijo de dos seres que se aman mucho, aunque son personas de origen humilde”, con una mirada cálida y una sonrisa en los labios.

Sin embargo, ahora Oaxaca está lejano en su pensamiento, mas no en su corazón, puesto que la vida decidiría que Sergio tendría que hacer su vida en la ciudad de Tehuacán Puebla; ya de aquel pequeño pueblito oaxaqueño poco queda en su memoria: “no recuerdo mucho de cómo era mi pueblito natal cuando yo nací, ya que a la edad de un año mis padres decidieron que era tiempo de buscar nuevas oportunidades para tener una vida mejor.” Desde entonces el mismo se dice que es oriundo de Oaxaca pero Tehuacanero de corazón con una mirada que refleja satisfacción.

Sin embargo, al hoy maestro en administracion, las adversidades y obstculos economicos de sus primeros años no lo detuvieron, siempre busco la solucion y la manera de salir adelante y luchar por sus sueños, tal y como se refleja cuando dice al recordar su vida estudiantil:"Siempre estudie en escuela de gobierno, porque al ser hijo de padres humildes y ser uno de seis hermanos, nunca hubo muchos recursos económicos".

Pero eso nunca impidió que Sergio pudiera superarse y abrirse camino para alcanzar sus sueños de superación y bienestar. No fue al kínder, porque en ese entonces no era necesaria tal preparación, comenzo su educación primaria en 1984 en una escuela de gobierno llamada Adolfo López Mateos; nuestro coordinador vivio una niñez muy tranquila puesto que siempre recibía el cariño de sus padres y hermanos. Después ingreso a la secundaria Técnica #57, donde forjo sus gustos y fortaleció sus valores lo cuales promovio en todas sus actividades cuando cambio de nivel e ingreso a la escuela preparatoria Porfirio O. Morales.

Hasta ese momento, aun no padecia la falta de los servicios indispensables de la casa y cariño de la familia hasta que en el año de 1997 entró en un programa llamado CONAFE, que es un programa de servicio comunitario que consitia en ir todo un año a una de las rancherías de Santa Ana Teloxtoc, lugar donde, dice Sergio: "no se puede uno bañar mas que una vez a la semana, le tomas un valor al vaso de leche que despreciabas en casa por nno quere tomarlo, no hay luz como para estar develandote hasta tarde viendo la tele y esas cosas que uno sobrevalora y descuida en su propia casa".
Después de contribuir en este programa fue recompensado con una beca para poder auxiliase con sus estudios. “pero es una cuota mínima, de cualquier modo hay que trabajarle” dice mientras sonrie.

Sin embargo, con este pequeño apoyo es que ingresó en el año de 1998 al Tecnológico de Tehuacán a estudiar la Ingeniería de Sistemas Computacionales, aunque para poder pagar sus estudios y contribuir a la económica familiar eranecesario trabajar; es por esta razon que decide comenzar a laborar en la Secretaría de Salubridad y Asistencia de la Jurisdicción Sanitaria #10 como velador, pero como se torno demasiado pesado el hecho de trabajar paralelamente a sus estudios, opta por buscar un mejor trabajo, deja el que ya tenia y entra al Rastro de Aves.

“Esta etapa fue muy difícil para mí” puntualiza Sergio, "ya que conllevaba el tomar la decisión entre el hecho de trabajar y de seguir estudiando"; lamentablemente al año siguiente (1999) tuvo que abandonar sus estudios.

Tras esas experiencias pasadas en su vida, al reflexionar acerca de la situacion economica que vivian en casa y de sus metas por alcanzar,es que decide dejar el abrigo de casa para valerse por sí mismo a partir del año 2000, pero esto no debilito el fuerte lazo que lo une a sus amados padres y hermanos, “siempre ha habido pequeños roces y discusiones pero nunca nada que nos causara hacernos daño”, dice con una confortable y segura mirada.

El hombre en el que ahora se ha convertido siempre tuvo que luchar para poder comer y saciar sus necesidades; sin importar que tipo de trabajo tuviese siempre lo hizo con la frente en alto. La vida le enseño a valorar las pequeñas cosas que tan cotidianamente ocupamos (agua, luz, transporte) que para algunos son imperceptibles. Pero vuelve la alegría a su rostro cuando me cuenta que de nuevo Dios le da gracia y dice: “Afortunadamente escucho del Programa llamado “Horarios Especiales” de la UPAEP, que era dirigido a las personas que trabajan y decido tomar esta oportunidad para continuar con mi preparación personal”.

Es así que en Octubre de ese mismo año deja de laborar en el Rastro e ingresa a trabajar al Sanatorio El Sagrado Corazón de Jesús en el área de contabilidad e ingresa a estudiar en la UPAEP bajo este modelo de enseñanza y aprendizaje. Pero eso no seria todo, aun la vida de nueva cuenta le sonríe al mostrarle una nueva puerta para un mejor empleo que lo llevaría a abrirse camino dentro de su nueva “alma mater”, puesto que la UPAEP puso en oferta una vacante para la plaza de capturista de datos e informática. Él asistio al llamado y fue uno de 20 candidatos, y después de una rigurosa selección logró ocupar una de las 3 plazas disponibles.

Es ahí donde comienza a una nueva etapa de su vida; y tras demostrar durante 7 años su desempeño como un empleado eficiente y poseedor de una gran calidez humana y noble sentido del humor y sus perseverancia en la autorrealización profesional al culminar sus estudios en licenciatura de Sistemas Computacionales y lograr su titulación en la misma en UPAEP, es de nueva cuenta que su “alma mater” le otorga el cargo Coordinador Académico de las carreras en CICOM, Sistemas Computacionales y Contaduría. Puesto que conlleva una gran responsabilidad y ética profesional; pero que también le obsequia el calor que provoca la convivencia con los alumnos de dichas carreras. Es una persona que le gusta compartir lo que conoce y se permite aprender lo que los alumnos le pueden enseñar, siendo una de sus metas generar una seria de eventos que conlleven al desarrollo profesional y humano de los educandos.

Pero esa es solo una faceta de la personalidad de nuestro querido coordinador y amigo, puesto que la otra que no muchos tenemos el gusto de conocer es que es un hombre hogareño y dedicado a su familia, le gusta pasar su tiempo libre en su casa haciendo labores domesticas: barrer el patio, reparar los desperfectos, lavar los trastes, o salir a dar un paseo de la mano de su esposa Rocio, una mujer increíble que le colma de felicidad y tranquilidad su vida, y llevar en sus brazos a su pequeño hijo Roberto, un pequeño que ilumina su diario vivir; "ambos son su motivación para cada día ser mejor", dice con una candides que no puedes dudar de que asi es. El momento más feliz de su vida es cuando nación su hijo. Esto le hizo reflexionar en que es lo que realmente tiene valor en su vida y cuáles son sus prioridades más importantes

Despues de un buen rato de charla, Benito Díaz me termina nuestra conversacion con un mensaje que quiere transmitir la comunidad estudiantil que tiene a su cargo:“Me preocupo siempre por dar un buen ejemplo a mi familia y a mis alumnos, quiero transmitirles que hay que vivir cada una de las etapas de nuestras vidas a plenitud y con libertad, pero sin libertinaje, porque el tiempo nunca perdona y la vida sigue avanzando”, es esa la filosofía de su vida y con la que día a día realiza con fuerte empeño y dedicación su labor dentro de la universidad, siempre preocupado de las necesidades de los alumnos de quienes es responsable y siempre con la disposición a escuchar esas voces.

este es nuestro entrañable amigo, compañero y vecino Sergio Benito Diaz.